martes, 24 de mayo de 2016

Romance del prisionero

Versión de Joaquín Díaz


Versión del grupo Alalumbre Folk


Programa Imprescindibles de RTVE dedicado a 
Joaquín Díaz en febrero de 2016




lunes, 23 de mayo de 2016

Viaje por el Douro


A principios de mayo recorrimos con un grupo de amigos una parte de la región portuguesa del Duero, la que va de Peso da Régua a Miranda do Douro. De esos días traigo aquí algunas fotos, un artículo de El País de unos días después, donde se habla de esta región, y unos enlaces para quien quiera entretenerse algo más.

El Douro y los viñedos de las quintas de Pinhão




















Miguel Torga y su pueblo, San Martinho de Anta

            









Sabrosa, la patria de Magalhães





         
        

El Douro cerca de Mogadouro junto a la frontera española






  
Miranda do Douro

  














Parque arqueológico de Vale do Côa





Museu do Douro en Peso da Régua
                                                                                                                                


























Terrazas de viñas verdes en Portugal
El País, 20/5/2016
MAURICIO ABREU
El corazón del Douro se conquista con la fórmula del físico Mark Hadley. Según el científico, la serpenteante N-222 es la ruta perfecta: diez segundos en recta y uno en curva durante 27 kilómetros hasta desembocar en el puente de hierro de Pinhão. Río abajo se llega, en un centenar de kilómetros, a Oporto y su desem­bocadura en el Atlántico; río arriba, otros tantos kilómetros hasta Barca d’Alva, frontera con España, que renombra al río de oro. Pinhão, pues, está en el centro de la zona vinícola más antigua con denominación de origen, la del Duero (1756), a secas.
Si por una ribera discurre el coche, por la otra sobrevive el ferrocarril. Hasta mediados de los ochenta se podía ir de Oporto a la frontera, pero ahora el tren muere en Pocinho, donde el río tiene la primera de las cinco compuertas, o última según se mire, que lo hacen navegable. Es un transporte plácido —y barato— para llegar hasta la estación de Pinhão, forrada de mosaicos que representan los oficios del campo.
El paisaje del Douro se disfruta, sí, por asfalto y también por vía férrea, pero se vive navegando río arriba, río abajo. El turismo fluvial del Douro creció un 15,5% el pasado año; en cinco años navega el doble de embarcaciones, entre ellas los barcos-hoteles; aunque el 67% del viajero se contenta con un paseíto por la ribera de Oporto, los cruceros de un día han aumentado un 25% en el último año.
Pinhão tiene muelle para los barcos, que antes cargaban cubas y ahora turistas que descargan, milagrosamente, como tales, dependiendo del precio del garbeo. Los hay de 1.000 euros, en yate-hotel, con noches y un sinfín de libaciones incluidas, y también de 35 euros; hasta el más humilde de los paseos, por ejemplo el que va de Pinhão a Régua y vuelta, incluye copas con vinos de la tierra.
El Friendship I, viejo velero de la Marina británica, surca las mansas aguas del Duero, verde como las terrazas que se inclinan hacia su cauce. Es un paisaje patrimonio mundial y todo eso, pero a diferencia de la mayoría de las bellezas naturales, ésta ha sido cincelada por el brazo del hombre.
Van pasando por el río laderas a rayas verdes y marrones con repuntes de cal o del albero; son las quintas, las fincas, cada una con su historia de siglos: Quinta do Castro, Quinta de Santa Bárbara, Quinta do Vallado, que fuera propiedad de Dona Antonia —no hay que decir más—, la matriarca del río en el siglo XIX. Creó un imperio, sobreviviendo a la filoxera, a un marido zascandil, a la Corte y a los ingleses que dominaban entonces, y ahora, el vino de Oporto. Fue un británico, el barón de Forrester, quien mapeó todo el río, poco antes de que se lo tragaran sus aguas.
En Peso de Régua, la capital de la comarca, hay que visitar el Museo del Vino para comprender la historia y etnología de la región, y volver al barco corriendo sin mirar para atrás, pues la construcción de Régua es el otro ejemplo, el malo, de lo que puede hacer la codicia del hombre.
Corriente arriba, y con más catas de vinos, no hay barrera idiomática que se interponga entre el pasaje, totalmente extranjero, con predominio de europeos y brasileños. Rumbo a Tua se otea la mayor concentración de quintas de todo el río, Ronção, Malvedos, Bom Retiro, Vesúvio, con viñedos que trepan de los 50 a los 500 metros de altitud entre meandros y riachuelos. No hay vino más difícil que el de esta parte del Duero.
Las montañas se derrumban sobre el lecho del río, con viñas tan inclinadas y estrechas que la vendimia se realiza a mano; la hectárea apenas rinde 4.000 kilos de uva, tres veces menos que en la vallisoletana Ribera del Duero. Los enólogos hacen malabares con las uvas que crecen mirando al sur, al norte o este o al noroeste. “Las laderas a norte y sur te dan la concentración”, explica el experto Miguel Potes, que viaja en el barco, “las uvas al este y oeste dan la elegancia”. Muros de pizarra —si se levantaron antes de la filoxera a mediados del XIX— o de piedra allanan las terrazas, pero no del todo. “Un máximo de 40 grados, para que drene el agua, aunque no demasiado, para conseguir que se mantenga, y otra inclinación lateral para reducir la erosión”.
El Friendship I atraca en el muelle de Pinhão cuando al pasaje poco le falta para entonar el Amigos para siempre. Muy cerca del pueblo se levanta la Quinta do Bomfim, construida a finales del XIX por George Warre a semejanza de otra de la familia en India. La casa mantiene el encanto doméstico y la austeridad de la vida campestre. De la bodega de esta quinta salió el Dow’s 2011, el mejor vino del mundo, según la revista Wine Spectator. La bodega ya es del siglo XXI, con todos los adelantos. Robots con pies de silicona pisan la uva de su lagar allá por el mes de septiembre.
Hay que trepar a los picos de las montañas para apreciar la magnificencia de la obra del hombre, el sube y baja de los viñedos alineados. Los caminitos son empinados y peligrosos, solo para un vehículo, aunque más que suficientes, pues si apenas hay población, menos aún se mueve a motor.
Sin resuello se llega a Provesende, una aldea noble en otros tiempos a juzgar por sus blasones y sus mansiones de piedra granítica. Provesende, conquistada por los árabes, tiene cementerio romano, capilla románica, fuente barroca y 10 casonas manuelinas que podrían albergar a toda la vecindad, pero esta aldea sobre el río puede tener el orgullo de que uno de sus vecinos, Joaquim Pinheiro de Azevedo, combatió con éxito a la filoxera y salvó, para la humanidad, el corazón vinícola más antiguo del mundo. Aquí, en Provesende, comenzó la reconquista del corazón del Douro.
 Sitios en Internet


Pinhão



      Vale do Côa




     Quinta das Carvalhas, en Pinhão



     Museu do Douro


      
       Parque Natural do Douro Internacional




       Miranda do Douro

jueves, 19 de mayo de 2016

¿A quién vota la gente?


Información tomada de: 
http://zonaforo.meristation.com/topic/2381435/


Esta semana el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó una nueva estimación de voto, pero también una detallada encuesta sobre los resultados del 20 de diciembre. Datos interesantes ahora que vamos de nuevo a elecciones. A continuación descubrimos qué electores logró seducir cada partido según su edad, su educación o su nivel de renta.

EL VOTO POR GRUPOS DE EDAD
El primer gráfico muestra el porcentaje de votantes que logró cada partido en diferentes grupos de edad, tamaño de municipio y sexo.

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(Podemos incluye a sus confluencias)

La división más clara es la brecha generacional. Los partidos nuevos son más exitosos entre los menores de 44 años, mientras que PP y PSOE tienen electorados envejecidos. El PP logró un 31% de votantes declarados entre los mayores de 54 años, pero apenas el 11% entre menores de 34. Casi lo contrario que Podemos, del que se declaran votantes un 35% de los menores de 35 años, pero solo un 11% de los mayores de 54 años.
También se observan diferencias notables por sexo. El PSOE es el único partido con más votantes mujeres que hombres. Los partidos nuevos tienen un perfil más masculino, en especial Podemos, del que se declaran votantes 13 hombres por cada 10 mujeres.

EL VOTO DE CLASE

El gráfico siguiente muestra el porcentaje de votantes declarados que tuvo cada partido entre diferentes clases sociales y niveles educativos.
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Podemos y Ciudadanos fueron mucho más exitosos entre gente con estudios superiores. No es una sorpresa porque sus votantes viven en ciudades y son más jóvenes. El PP y el PSOE tienen un electorado más viejo y con menos estudios.

Hay también diferencias por clase social, de acuerdo con la clasificación del CIS. El PSOE parece haberse convertido un partido de clase: es exitoso entre gente con menos formación y entre clases obreras. Ciudadanos destaca por sus apoyos entre clases medias asalariadas, medias-altas y altas. El PP tiene el perfil de clase más transveral, pero con una singularidad: domina entre las viejas clases medias que forman autónomos, comerciantes y propietarios de pequeños negocios. Por último, Podemos tiene un perfil en forma de "U": pelea con el PP para ser la segunda fuerza entre las clases obreras, pero a la vez es el partido preferido entre las clases medias-altas y altas.

EL VOTO DE RICOS Y POBRES

Para completar la fotografía anterior, el siguiente gráfico muestra el apoyo de cada partido entre distintos niveles de renta familiar.
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El PSOE es el partido más exitoso entre todas las rentas por debajo de los 1.200€ al mes. El PP tiene un comportamiento similar, con menos éxito entre las rentas muy bajas y algo más de éxito de las medias hacía arriba.
Podemos y Ciudadanos, en cambio, han sido mucho más competitivos entre rentas más altas. Ciudadanos tiene el perfil más claro: entre los votantes con ingresos familiares inferiores a los 900€ apenas consigue el 5% de votos, mientras que para rentas entre 2.400€ y 4.500€ logra casi el 18%. Podemos, por su parte, es el partido más votado entre quienes declaran unas rentas familiares más altas, entre 2.400€ y 4.500€, o superiores.

Analizar estos datos exige cierta cautela. Primero, porque un 34% de los encuestados no sabe o no declara sus ingresos familiares. Entre esos, un 20% votaron al PP, un 14% al PSOE, un 11% a Ciudadanos y un 8% a Podemos.
Además, tampoco debemos exagerar las diferencias de renta entre partidos. Hemos visto que Podemos y Ciudadanos son los más exitosos entre quienes declaran rentas muy altas, pero eso no significa que sus votantes sean mayoritariamente de rentas altas. No es así.

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En el gráfico se observa que PP y PSOE tienen un perfil de votantes con menos renta que Podemos y Ciudadanos. Las diferencias son claras. Pero siguen siendo pocos los votantes de Podemos y Ciudadanos que declaran ingresos superiores a los 4.500€ (un 15% y un 19%, respectivamente).

UNA RADIOGRAFÍA LABORAL

Los datos por situación laboral dibujan un cuadro matizado: todos los partidos tienen simpatizantes entre parados, jubilados, ejecutivos y obreros. No obstante, en cada colectivo dominan ciertos partidos.
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Podemos tuvo un enorme apoyo de estudiantes. Podemos también destacó por su éxito entre parados y obreros, pero no convenció a trabajadores domésticos ni jubilados. Ciudadanos destacó por su éxito entre los asalariados. Además logró imponerse al PP y el PSOE entre los estudiantes. En cambio, fue poco exitosos entre parados, trabajadores domésticos y jubilados. El PSOE consiguió buenos apoyos de parados, obreros, pensionistas y trabajadores domésticos. Pero poco entre el resto de trabajadores y estudiantes. El PP fue el partido preferido por los pequeños empresarios, autónomos, pensionistas y trabajadores domésticos.

LA EDAD, LA BRECHA DECISIVA

Todos estos datos dibujan un cuadro complejo de la relación entre partidos y votantes. Más matizado del que mucha gente tiene en su cabeza. Los partidos no son una coalición monolítica de electores, y no pueden serlo, porque no existe una única característica que nos defina a cada uno.

Pero la encuesta del CIS sí confirma dos transformaciones del electorado en nuestro país. La primera es un efecto nuevo-viejo. Los partidos tradicionales —PP y PSOE— han conservado muchos votantes en los pueblos, entre personas con pocos estudios y con menos ingresos. También entre clases obreras y entre la vieja clase media de comerciantes, autónomos y pequeños propietarios. En cambio, los partidos nuevos se han demostrado fuertes en las grandes ciudades, entre personas con más estudios y rentas más altas.

La segunda transformación es la brecha generacional. El PSOE y el PP tienen electorados envejecidos, mientras que Podemos y Ciudadanos han logrado atraer a electores jóvenes, o que transitan entre la juventud y la madurez.
Los partidos tradicionales han podido resistir porque los votantes mayores de 45 años son mayoría —un 58% del total—, pero el tiempo juega en su contra. Hay otro dato del sondeo que debería preocuparles. Preguntados por los motivos que decidieron su voto, un 21% de los votantes del PP y un 37% de los del PSOE respondieron que su principal razón fue una muy simple: porque siempre votan a esos partidos. Para los partidos con tradición, esa fidelidad es un tesoro… pero uno menguante.

Nota. Por concisión, en este texto a veces uso el término «votante» para referirme a las personas que declararon su voto al ser entrevistados por el CIS. Es importante tener en cuenta que no todo el mundo declara su voto. De los entrevistados que afirman haber votado el 20 de diciembre, un 10,9% prefirió no declarar su voto, un 21,9% dijo haber votado al PP, un 19,5% al PSOE, un 20,1% a Podemos, un 12,3% a Ciudadanos.