sábado, 29 de agosto de 2015

Un verano sofocante


  

En este verano imponente de calor, de tiempo tranquilo y lento, quiero acordarme de momentos buenos pasados pero también de los miles y miles de personas que huyen de la guerra y sus desastres, de la miseria moral de muchos gobernantes y del egoísmo de Occidente, que mira para otro lado sin recordar de dónde viene, de dónde procede. 
Como ejemplo siniestro tomo al impresentable Trump, un candidato republicano a la presidencia de EEUU, que quiere construir un muro de miles de km. y echar a todas las personas que no tienen regulados sus papeles en USA. Si saliera presidente y cumpliera sus promesas, el país quedaría paralizado pues los millones de los que él llama sin papeles trabajan todos y no precisamente en los mejores puestos. Más le valdría proponer  el aislamiento internacional de todos los paraísos fiscales, por ejemplo. Por cierto, me he enterado de que él es hijo de inmigrantes, que se fueron de su país de origen por lo mismo que emigra todo el mundo desde que este existe: por razones económicas o por las guerras y la persecución política.

Todos podemos hacer algo; el mundo cambia con muchos pocos.
Nada hay nuevo bajo el sol. Pero uno espera que la humanidad no se olvide de dónde viene…


Como contraste, quiero traer aquí una entrada de mi blog de hace unos años, que se refiere a un texto escrito hace ya casi veinte. Buen sábado a todos.

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