lunes, 16 de abril de 2018

Los zurdos, una minoría silenciosa

                      
En algunas ocasiones he traído a este blog artículos o noticias relacionadas con las personas zurdas. Me ha parecido interesante juntarlo todo, para así facilitar la lectura de los mismos. Aquí van todos esos artículos.


Uno: Artículo de Javier Marías
En el dominical de El País del 8 de mayo de 2011,  Javier Marías publicó un artículo sobre Los zurdos, esa minoría de 700 millones de personas a la que él califica de caballerosa y conforme.
Inmediatamente después de leer este artículo, recordé, con extrañeza, una foto de Marías escribiendo con su mano izquierda. ¿Por  qué? Pues porque todos los zurdos que nacimos en España allá por los años cincuenta nos veíamos obligados a escribir con la mano derecha desde parvulitos. Y así aprendimos, por las buenas o por las malas. 

¿Cómo es que Javier Marías escribía con su mano izquierda, es que había reaprendido años después? La respuesta la encontré leyendo las Memorias de su padre: sus hijos estudiaron en el colegio Estudio, de Madrid, esa isla de libertad educativa en el Madrid franquista. Así que a ese colegio le debe Marías ser un zurdo español raro, quizá de los pocos de aquellos años cincuenta que haya escrito siempre con su mano izquierda.

Este es el artículo:
Una minoría caballerosa y conforme
"Quien no pertenece hoy a alguna minoría más o menos oprimida tradicionalmente -o incluso a alguna mayoría; parece que las mujeres, al menos en lugares y tiempos de paz, son siempre más que los varones-, o a algún colectivo de víctimas o a alguna porción de la humanidad real o imaginariamente desfavorecida, lo tiene mal en muchos aspectos. Cualquier "discriminación positiva" irá en contra suya, y en los Estados Unidos, donde se creó y desde donde se exportó la política proteccionista, es sabido que un hombre blanco, heterosexual, no grueso, con aceptable salud y sin discapacidades notorias, estará en desventaja a la hora de conseguir un empleo, porque con sus características no contribuirá a llenar ninguna de las "cuotas" que toda institución o empresa deben exhibir para no ser acusadas de racismo, sexismo, aversión a tal o cual religión, homofobia o gordofobia. Ya en los años ochenta, cuando di clases en una selecta Universidad de ese país, vi cómo ciertos candidatos eran preteridos porque no "ayudaban" a la buena imagen exigible al College, y cómo algunos de sus responsables se frotaban las manos si, entre los aspirantes a un puesto, había una lesbiana negra y obesa o un hispano invidente, porque con ellos, decían, mataban dos o tres pájaros de un tiro. No digo que ciertas discriminaciones positivas no hayan sido necesarias o no sean todavía hoy convenientes, y si algo me subleva y me parece incomprensible es que siga habiendo mujeres que cobren menos que sus colegas varones por el mismo trabajo e idénticas responsabilidades. Pero también es verdad que, como en todo, se ha creado en este asunto una industria de la picaresca, del abuso, de la ridiculez y de la hipocresía.

Yo pertenezco al tipo de hombre que he descrito antes, y encima soy europeo, fumador y sin religión, tres elementos que me complican aún más las cosas. Me he dado cuenta, sin embargo, de que formo parte de una minoría discriminada y maltratada desde siempre y que, extrañamente en estos tiempos quejicas, nunca protesta de nada -de que el mundo esté hecho "contra" ella, nada menos- ni reclama ninguna cuota: soy zurdo. En un reportaje del New York Times leo que ese colectivo seguimos siendo "un enigma", y que, pese a que en Occidente ya no se nos corrija en la infancia ni se nos haga violencia obligándonos a ir contra nuestra naturaleza y a utilizar la diestra; pese a que ya no se nos acuse, como sucedió durante siglos, de pactar con el diablo y de criminalidad congénita, continuamos formando sólo un 10% de la población mundial, el mismo porcentaje, parece, que en épocas remotísimas, según han comprobado los más detallados estudios de las pinturas rupestres, que han observado con qué manos empuñaban los cazadores sus lanzas. No importa que, de los siete últimos Presidentes de los Estados Unidos, cuatro hayan sido zurdos (Ford, Bush Sr, Clinton y Obama), ni que lo sean Nadal, Messi, Raúl, Özil y otros muchos ídolos deportivos. Los zurdos vivimos discriminados.

Todo está concebido y hecho para los diestros, si se fijan. La gente se estrecha la mano derecha, a lo que tenemos que acostumbrarnos desde niños, ya que nuestra tendencia sería a ofrecer la izquierda. El uso de los cubiertos contraviene nuestra inclinación, y nos vemos cortando la carne con la mano en la que tenemos menos fuerza, y asimismo damos cuerda a los relojes de muñeca con la que no nos tocaría hacerlo. Nos anudamos la corbata al revés, utilizamos las tijeras impepinablemente con la derecha, y cuando algún bienintencionado nos regala unas "adaptadas", ya no sabemos cortar con la izquierda. Si queremos tocar buen número de instrumentos musicales -guitarra, violín, violonchelo-, lo tenemos muy difícil o hemos de cambiar todas las cuerdas de sitio. Si escribimos con tinta, nos vemos forzados a poner la pluma en vertical para evitar correr aquélla con nuestra propia mano, y los libros están pensados para diestros, ya ven con cuál se abren y se pasan las páginas, indefectiblemente. Las barandillas de las escaleras quedan siempre a la derecha, y hacia ese lado giran casi todas las llaves del planeta. Excepto en Gran Bretaña y en algún otro sitio, se conduce por el carril que saben. La lista sería interminable, pero casi nadie repara nunca en ella. El mundo, se dice a menudo, está hecho por y para los hombres. Puede. Pero yo diría que está aún más hecho por y para los diestros.

Nuestra mala fama no ha terminado. Al parecer hay un gen, LRRTM1, "relacionado" con el desarrollo de la zurdera, y un genetista del Instituto Max Planck de Psicolingüística sostiene que dicho gen también se encuentra, en proporción exagerada, en las personas con esquizofrenia. No sé. Mis cuatro abuelos y mis padres eran diestros, pero de los cinco hijos que tuvieron estos últimos, nada menos que tres salimos zurdos. El mencionado porcentaje del 10% causa perplejidad en los científicos, uno de los cuales señala que, aunque los zurdos podrían estar expuestos a algunos riesgos durante el desarrollo (sobre todo cuando se los demonizaba y se los consideraba "torcidos", añado yo, y en España eso ha durado hasta la muerte de Franco), "está claro que también debe de haber ventajas. Nadie sabe el motivo por el que se mantiene así". Sea como sea, somos casi 700 millones de individuos, y aun así se nos discrimina. Si, como las demás, fuéramos una minoría quejica y a veces oportunista o ventajista, clamaría desde aquí: "¡Justicia e igualdad para los zurdos!" Pero también debe de estar en ese gen raro que quizá poseamos no dar a los demás la lata y mostrarnos conformes y caballerosos. A ver si otros aprenden."


Dos: El pintor Mariscal y sus cubiertos
Como se sabe, el pintor Mariscal diseñó hacia 2008 una colección de cubiertos que distribuía El País. La verdad es que eran bonitos...pero absolutamente inútiles para los zurdos, como se puede observar en la foto.






Tres: Fragmento de mis Robles Amarillos sobre Los zurdos
"Mis abuelos- Antonio y Fernando- eran zurdos, como mi hermano Emilio, como yo. Me gusta que los dos hayan sido galochos y me imagino su  rebeldía ante las continuas pullas de las gentes con las que convivieron.

¿Herencia? ¿Caprichos del destino? ¿Privilegio o desgracia? ¡Qué fastidio aguantar a los diestros cuando, con aires de superioridad, te dicen que así no se parte el pan, que lo estás haciendo al revés, que te vas a cortar! Saben de su inutilidad para con la mano izquierda y piensan que a nosotros nos ocurre lo mismo. Lo que en realidad les sucede es que se sienten confusos ante nuestra eficacia, y eso les provoca dudas acerca de su propia identidad. En la familiaridad de los actos cotidianos, los zurdos ponemos en evidencia el determinismo de un mundo concebido para hacer las cosas sólo a la  manera de los diestros.

Me he citado con mis dos abuelos en el Venero, junto a la arqueta del agua, para dar un paseo con ellos y charlar un rato. Abuelo Fernando viene por la calle de la Raya y al llegar junto a mí, me mira como pidiéndome confirmación  y le digo que sí, que soy Antonio, su nieto, aquél al que, hace muchos años, llevó a la escuela en pijama. Me dice que viene del más allá y que, casi sin darse cuenta, al salir del camposanto, ha ido a dar una vuelta por su barrio. Alto, callado y a buen paso, sube abuelo Antonio por la calle de la Fuente y pasa junto a la poza en la que lavaban la ropa las mujeres. Al salir del cementerio también se ha ido a pasear, para ver qué había por por el barrio de abajo, después de tantos años de ausencia. Al llegar, saluda a su  consuegro y se queda mirándome; como no me conoce, mira de nuevo al otro abuelo y éste nos presenta. Me da un gran abrazo y, con los ojos brillantes y las aletas de la nariz húmedas, me dice que le recuerdo mucho al Antonio que él fue, cuando estuvo en Buenos Aires.

Emocionado y feliz entre mis dos abuelos, les pido que  miren hacia la lejanía de la sierra y, señalando los tres con el índice zurdo, decimos al unísono: “¡Robles Amarillos!”. Un nevero grande, a lomos de una ladera gris, sostiene la mirada de los tres mientras dice abuelo Fernando: “Allí hay claveles amarillos, que en otros sitios llaman narcisos. Cuando yo subía por San Juan, le traía a tu abuela Ana  un buen manojo y los ponía en el jarrón del portal. Le gustaban mucho”. Pensativo y algo ensimismado, nos dice abuelo Antonio: “Allí, cerca del nevero, se desnucó una vaca de mi padre cuando iba cucando porque le había picado la mosca. Nos quedamos algún tiempo sin yunta, y yo lloré mucho al ver a la Garbosa en el carro del tío Sempronio cuando pasaron junto a la escuela. Todo el recreo se quedó mudo pues era la primera vez que veíamos la muerte de cerca”.

Paseando hacia los pinos de tío Isaac, charlamos los tres de las manías de los diestros para con los zurdos y de cómo las palabras que se refieren a nosotros tienen todas un tinte de desprecio y de rencor. Les  propongo  a mis abuelos que nos riamos un poco de algunas definiciones que nos destina el diccionario. Saco un papel del bolsillo de la chaqueta y  leo con guasa: “Zurdo quiere decir apartarse de la razón y el juicio, no ser hábil, inteligente ni experimentado”. “¡Vaya por Dios!”, dice abuelo Fernando. “Galocho significa dejado, desmalazado, de mala vida”. “¡Aviados estamos!”, añade abuelo Antonio. “Afortunadamente las cosas van cambiando- les digo- y el mundo se va haciendo más tolerante con los que son diferentes de la mayoría, también con los zurdos. Hoy los niños pueden escribir con la mano izquierda si así les orienta su instinto, muchas máquinas son aptas para las dos manos y en muchas ciudades hay tiendas con cosas específicas para nosotros.”

Abuelo Fernando se quita el sombrero, se pasa la mano por la frente y dice: “Hijo, no puedes imaginarte cuánto me alegra lo que nos estás diciendo. Antes lo pasábamos muy mal. Recuerdo que una vez me hice yo una hoz con el corte aparente para mi mano, pues estaba ya hasta arriba de segar la cebada  con una herramienta de diestros. Tendríais que haber visto la cara que pusieron mis compañeros de faena, aquel día en que me presenté al corte con mi nueva hoz.”
-¡Qué! ¿Qué tenemos que segar hoy?- les dije.
-Desde esa pared hasta la canchalera- contestó Macario.
-Bueno, yo me encargo de la parte de la pared  y vosotros dos comenzáis por la canchalera- les dije, mientras se quedaban boquiabiertos  cuando les enseñé mi nueva herramienta.
-¡Ten cuidado, Fernando, a ver si te vas  a cortar!- me provocaban. Con menos esfuerzo que cualquier otro día, segué yo solito la mitad del terreno señalado mientras mis dos compañeros se hacían con la otra mitad. Yo me pavoneaba y ellos se defendían diciendo que su parte era más pedregosa que la mía, a lo que contesté: 
¡Hombre, Macario, que yo soy zurdo pero no tonto!”

Al terminar de contar su historia, nos reímos un buen rato y luego nos quedamos en silencio. Abuelo Antonio carraspea, suspira brevemente y dice: “Yo observé en Buenos Aires que los zurdos, chicos y grandes, escribían con su mano y nadie se lo afeaba. Pero al volver a Aravalle, qué mareo de nuevo, con aquellas retahílas contra el uso de nuestra mano. Pero era la zurda la  mano que yo usaba para manejar la azada, deshacer el cerdo, colocar la leña, clavar puntas, abrir puertas, pegar sellos, partir el pan, llevar la esteva del arado, uncir las vacas, apilar el tabaco, servir los chatos de vino...”

Se me desvanece la figura de los dos cuando pasamos junto al camposanto de abuelo Fernando- él venía del más allá de su religión- o el cementerio de abuelo Antonio- él venía de la nada, que, según su forma de pensar, es donde están los que ya se fueron. Yo sigo andando y no vuelvo la vista atrás, pues hay que dejar que los espectros vuelvan solos a su morada, sin que les perturben miradas interrogantes.”

      
"Son menos, escriben con la izquierda y han pasado de ser quemados en las hogueras a reivindicar el 13 de agosto como su día internacional. No es una fecha oficial, de esas que impulsa la ONU, pero a ellos no les importa para clamar cada año contra el mundo diseñado por diestros en el que tienen que vivir. Para sumarnos a la celebración, visitamos una empresa especializada en productos para aquellos a quienes el gen LRRTM obligó a vivir en perpetua minoría. 

Los zurdos siguen teniendo archienemigos en la sociedad contemporánea, como las tijeras, los pupitres, los abrelatas, los cuadernos de espiral y la tinta sin secar en dichos cuadernos, entre otros. Pero al menos los prejuicios están muriendo y ya no sospechamos que se asocian con el diablo o que son más proclives al crimen, además de que tampoco les intentamos obligar a escribir con la derecha.

Aun así, seguimos sin saber muy bien por qué unos son zurdos y otros diestros, y cómo esto depende o afecta de la estructura del cerebro. Os presentamos algunos hechos sorprendentes acerca de ellos (y alguna leyenda urbana que se resiste a morir).

1. Los zurdos cobran menos que los diestros, según un reciente estudio de la Kennedy School of Government de Harvard que analiza tres encuestas a largo plazo estadounidenses y otras dos británicas en las que se recogen datos acerca de la mano de preferencia, nivel de educación y sueldos. El trabajo explica que entre un 11% y un 13% de la población es zurda y que ganan entre un 10% y un 12% menos que los diestros. Y además, obtienen resultados entre un 3% un 4% peores en matemáticas y pruebas de lectura. Según el autor, las diferencias se reducen considerablemente cuando se eliminan factores ambientales. Por ejemplo, en el caso de los zurdos con madre zurda, para quienes el aprendizaje habría sido sido más sencillo.

2. Podrían ser más creativos. Aunque puedan tenerlo algo más difícil de media, también hay otras investigaciones que apuntan, por ejemplo, a que hay más zurdos de lo que cabría esperar en profesiones y estudios como arquitectura y música. Esta asociación entre zurdos y creatividad podría deberse a qué su cerebro tiene una estructura más flexible o, simplemente, al hecho de que han aprendido a desarrollar soluciones más imaginativas al encontrarse con un mundo preparado para diestros. De todas formas, hay que apuntar que muchos de estos estudios se ponen a menudo en duda, al no contar con muestras lo suficientemente amplias.

3. El cerebro de los zurdos mostraría una estructura más flexible y simétrica que el de los diestros, según el neurogeneticista Daniel Gerschwind. La preferencia por una mano u otra responde a la asimetría del cerebro, aunque el proceso no se conoce claramente. Por ejemplo, la actividad del lenguaje se encuentra sobre todo en el lado izquierdo del cerebro en el caso de los diestros. Para muchos zurdos esta configuración es igual, mientras que otros otros tienen localizada esta actividad en el hemisferio derecho o distribuida entre ambos. 

4. Cinco de los últimos siete presidentes estadounidenses han sido zurdos,incluyendo a Barack Obama. Un 71%  frente a ese 11-13% que sería de esperar. O siete de los últimos quince (un 47%). No es tan extraño si tenemos en cuenta que la muestra es pequeña, por lo que es más fácil obtener un resultado extremo.
5. El porcentaje de zurdos se ha mantenido más o menos constante en la historia, como se deduce del estudio de las pinturas rupestres del Paleolítico. La preferencia mayoritaria por la derecha habría nacido bien pronto: hay fósiles de australopithecus que muestran heridas en la cabeza hechas por diestros. Aun así, no podemos olvidar que los zurdos habrían tenido una ventaja significativa en el caso de los combates cuerpo a cuerpo, como se explica a continuación.

6. Es muy probable que un zurdo te gane jugando a tenis, a boxeo, a esgrima o a cualquier deporte que implique un uno contra uno. El motivo es que un zurdo está acostumbrado a enfrentarse a un diestro, mientras que un diestro también se enfrenta más a menudo con otros diestros. Hay estudios que muestran que los zurdos están sobrerrepresentados en estos deportes, como en el caso del tenis. John McEnroe, Jimmy Connors, Martina Navratilova, Monica Seles y Rafa Nadal son algunos ejemplos.

7. Los zurdos se han enfrentado a muchos prejuicios: por ejemplo, Cesare Lombroso, padre de la criminología moderna, aseguraba que entre los criminales había más zurdos que diestros. También se creía erróneamente que los zurdos corrían más riesgo de padecer esquizofrenia. Y durante un tiempo incluso se pensaba que vivían menos, aunque la explicación era sencilla: cuanto mayor fuese una persona zurda, más probable era que la hubieran obligado a usar la mano derecha de niño, por lo que los zurdos “activos” estaban infrarrepresentados en los grupos de mayor edad.

8. La palabra "zurdo" tiene un origen despectivo. Aunque se trata de un término de etimología incierta, podría provenir del celta "tsucca", que significaría zoquete, persona torpe y obtusa. Además, el adjetivo "siniestro" procede del latín "sinister", que significa izquierda. En otros idiomas encontramos connotaciones similares para el lado izquierdo: en inglés, zurdo es "left-handed" e izquierda, left, que proviene de lyft, palabra que en inglés antiguo significaba "débil". En francés y al igual que en español se pierde el sinister por un término algo más neutro, que en este caso es gauche (zurdo es gaucher). Aun así, en origen esta palabra significaría "incómodo".

9. La mayoría de mamíferos también tiene un lado preferido, ya que esto ayudaría a que el aprendizaje fuera más rápido, al practicar sobre todo con una mano o pata delantera. En el caso de perros y gatos, aproximadamente la mitad serían zurdos. En cuanto a los primates, hay estudios que dicen que los chimpancés son diestros, otros que son zurdos y finalmente algunos apuntan que la pregunta no tiene sentido, ya que esta preferencia es posterior al desarrollo del lenguaje.
10. Algunos zurdos famosos: Bill Gates, Napoleón Bonaparte, Leonardo da Vinci, Marie Curie, Jimi Hendrix, Scarlett Johansson, Isabel II de Inglaterra, Paul McCartney, Greta Garbo y Ned Flanders.

11. A medida que nos hacemos mayores, mejora nuestra habilidad con ambas manos. O nos volvemos igual de torpes con ambas, según se mire."



Cinco: Algunos zurdos famosos
Actores y actrices
o   Jim Carrey
o   Charles Chaplin
o   Tom Cruise
o   Robert De Niro
o   Fran Drescher
o   Greta Garbo
o   Judy Garland
o   Whoopi Goldberg
o   Goldie Hawn
o   Rock Hudson
o   Diane Keaton
o   Nicole Kidman
o   Val Kilmer
o   Lisa Kudrow
o   Shirley MacLaine
o   Steve MacQueen
o   Marcel Marceau
o   Harpo Marx
o   Marilyn Monroe
o   Demi Moore
o   Brad Pitt
o   Robert Redford
o   Keanu Reeves
o   Julia Roberts
o   Sylvester Stallone
o   Emma Thompson
o   Peter Ustinov
o   Dick Van Dyke
o   Bruce Willis

2.    Astronautas
o   Buzz Aldrin
o   Edwin Aldrin
o   Neil Armstrong
o   Jim Lovell

3.    Políticos
o   George Bush (padre)
o   Príncipe Carlos de Inglaterra
o   Fidel Castro
o   Bill Clinton
o   Gerald Ford
o   Herbert Hoover
o   Isabel II de Inglaterrra
o   John F. Kennedy Jr.
o   Ronald Reagan
o   Harry S. Truman
o   Reina Victoria de Inglaterra

4.    Deportistas
o   Larry Bird
o   Jimmy Connors
o   Goran Ivanesivic
o   Diego Armando Maradona
o   John McEnroe
o   Martina Navratilova
o   Pelé
o   Marcelo "Chino" Ríos
o   Babe Ruth
o   Mónica Seles
o   Ayrton Senna
o   Mark Spitz
o   Guillermo Vilas

5.    Escritores
o   Hans Christian Andersen
o   Peter Benchley
o   Lewis Carroll
o   Francis Scott Fitzgerald
o   Johann Wolfgang von Goethe
o   Franz Kafka
o   Mark Twain
o   H. G. Wells

6.    Músicos
o   Ludwig Van Beethoven
o   David Bowie
o   David Byrne
o   Enrico Caruso
o   Phil Collins
o   Celine Dion
o   Bob Dylan
o   Kurt Kobain
o   Jimi Hendrix
o   Annie Lennox
o   Paul Mc Cartney
o   George Michael
o   Wolfgang Amadeus Mozart
o   Niccolo Paganini
o   Iggy Pop
o   Cole Porter
o   Sergei Rachmaninoff
o   Maurice Ravel
o   Robert Schumann
o   Paul Simon
o   Ringo Starr
o   Sting
o   Roger Taylor
o   Atahualpa Yupanqui

7.    Personajes históricos
o   Alejandro el Grande
o   Billy the Kid
o   Simón Bolívar
o   Napoleón Bonaparte
o   Carlomagno
o   Winston Churchill
o   John Dillinger
o   Eduardo III
o   El Estrangulador de Boston
o   Benjamin Franklin
o   Mahatma Gandhi
o   Jack el Destripador
o   Juana de Arco
o   Julio César
o   Luis XVI
o   Lord Nelson (Horatio Nelson)
o   Friedrich Nietzche
o   Ramsés II
o   Tiberio

8.    Pintores
o   Leonardo Da Vinci
o   Miguel Angel Buonarroti
o   M. C. Escher
o   Paul Klee
o   Pablo Picasso
o   Rafael

9.  Científicos e inventores
o   Albert Einstein
o   Marie Curie
o   Benjamin Franklin
o   Isaac Newton